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O mito do inconformismo agosto 26, 2009

Posted by conexioniberoamerica in Reflexiones.
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Movimentos sociais que reivindicaram no passado grandes mudanças na ordem vigente de nossos países, ou até mesmo protagonizaram grandes reformas e revoluções, sempre tiveram como integrantes fundamentais jovens que não só tinham uma consciência política avançada, mas também grande capacidade de viabilizar seus ideais libertários. No entanto, poderíamos considerar que a nossa geração atuará da mesma forma? Em seu texto, “O Mito do Inconformismo”, Nathaly Silva Xavier discute o papel dos nossos contemporâneos nas transformações da sociedade.

O mito do inconformismo

Nathaly Silva Xavier

Alguns de nossos avós viveram os efeitos perversos da Guerra. Muitos de nossos pais saíram às ruas para protestar contra regimes autoritários. Nós assistimos aos atentados de onze de setembro, à invasão do Iraque, ao enforcamento de Saddam Hussein. Estamos vivendo uma crise econômica que, segundo os especialistas, compara-se apenas à crise de 29. Lamentavelmente, nos deparamos agora com um cerco à liberdade de expressão na América Latina. E vemos, também, as tensões entre vizinhos latinos aumentando, as ameaças tornando-se mais freqüentes, a instabilidade crescendo. Seremos observadores, provavelmente, do estabelecimento de uma nova ordem no sistema internacional, ordem esta que está configurando-se desde o final da Guerra Fria, quando, precipitadamente, declarou-se a formação de um mundo unipolar. Seremos nós meras testemunhas de todos esses acontecimentos? Ou somos de fato sujeitos políticos, que interferem nos processos não por acaso, mas por uma ação intencional?

Somos vistos como a geração do conformismo. Nós mesmos, Jovens Líderes Ibero-americanos, identificamos o conformismo com uma das características da nossa geração, naquele sábado pela manhã na ESADE. Mas devemos desconfiar de generalizações, assim como desconfiamos de unanimidades. Afirmar que nossa geração não tem vontade de promover mudanças, ou que não acreditamos que elas possam acontecer, é um tanto perigoso, mais que isso, é um erro. E aqui estamos nós para provar!

Brasileiros e Venezuelanos - JLI2009Brasileiros e Venezuelanos discutem os problemas de seus países no VIII Jovens Líderes Ibero-americanos

O grande erro, talvez, seja comparar nossa forma de mobilização com a de nossos pais ou avós. Não criamos um jornal com recursos escassos na garagem de casa, mas criamos um blog que pode ser lido por pessoas em diferentes partes do mundo. Isso não nos faz menos participativos, tampouco conformados. Apesar dos políticos em nossos países estarem desacreditados, vamos às urnas votar, e discutimos política, e visitamos o site da Transparência Internacional. Participamos de projetos de voluntariado, mesmo com poucos recursos, mesmo com tempo reduzido. E o principal: queremos um futuro diferente, queremos uma Ibero-américa unida! Deveríamos sair mais às ruas? Fazer mais protestos? Quem sabe sim, não somos perfeitos, nem imutáveis. Ainda estamos aprendendo, e é na nossa humildade de dizer que não sabemos tudo e na nossa vontade de querer sempre mais que está um dos nossos maiores valores.

Talvez afirmem que somos exceções, e talvez, realmente, sejamos. Mobilizar nossos amigos, atentar a população para o que está acontecendo em nossos países, mostrar aos nossos pais que, apesar de eles terem feito muito, nós ainda temos muito mais a fazer. Esse é o nosso grande desafio! Nossa geração não está perdida, nem conformada, está, quem sabe, um pouco desorientada. Encontramos 110 jovens ibero-americanos com vontade de mudar, com a “chama interior”, a qual às vezes enfraquece, mas que se mantém acesa. Mas quantas outras centenas de jovens como nós estão espalhados pela nossa Ibero-américa? Quantos não estão tentando, sozinhos, fazer algo para mudarem os seus países? Ou quantos, ainda, estão com a sua “chama interior” acendendo-se, mas não sabem o que fazer? Mais, quantos não necessitam uma provocação para perceberem que também não estão conformados? É por isso, e para isso, que devemos seguir unidos! Lutamos pela mobilização de uma geração, lutamos por acreditarmos que não somos a minoria, estamos apenas dispersos…

Somos a geração do conformismo? Não! Somos a geração que quer promover a mudança cuidadosa, uma mudança que não cause ainda mais danos, uma mudança que deixe frutos para os nossos filhos. E quem sabe eles enxergarão com estranheza a idéia de que éramos vistos como conformados.

Nathaly Silva Xavier é Brasileira, bacharel em Relações Internacionais, estudante de Mestrado em Ciência Política e membro da Conexão Ibero-américa.

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Memorias – María Porcel agosto 13, 2009

Posted by conexioniberoamerica in Memorias.
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El concepto de la palabra conexión es amplio y puede ser interpretado de distintas maneras dependiendo de su contexto. El haber participado del Programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la edición de 2008 y luego ayudado en la organización de la edición de 2009 ofrece a María Porcel la posición privilegiada de definir, en su texto de Memorias, su significado personal para “Conexión/Conexão”.

Maria Porcel Estepa

conexión.

(Del lat. connexĭo, -ōnis).

1. f. Enlace, atadura, trabazón, concatenación de una cosa con otra.

2. f. Acción y efecto de conectar.

3. f. Tecnol. Punto donde se realiza el enlace entre aparatos o sistemas.

4. f. pl. Amistades, mancomunidad de ideas o de intereses.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Dicen que en los tiempos que corren, y no se trata de caer en pesimismos ni obviedades, resulta complejo formar parte de un grupo o de una comunidad. La rapidez de las comunicaciones, las pautas vitales y la complejidad de la vida diaria no nos permiten ser parte de un elemento activo, vital y creciente como es un grupo –en cualquiera de sus facetas- que requiera de nuestra presencia, actividad, tiempo y trabajo.

Pues lo siento, señores, pero conmigo se han equivocado.

Tengo la enorme suerte de formar parte no de un grupo, ni siquiera de dos, sino de tres, en el caso que ahora nos compete. Además, tengo un par de “extras” que vienen muy bien y que me dispongo a contar.

En julio del año 2008 tuve la suerte de participar en una experiencia que (arriesguémonos) cambió mi vida, o, al menos, mi enfoque vital. Formé parte del renovado VII Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la Fundación Carolina. El programa, la experiencia y, principalmente, las alrededor de sesenta personas que en él conocí me cambiaron profundamente. Pero eso ya muchos (unos sesenta) lo sabrán. Hay más.

En julio de 2009, y por otro extraño truco del azar, participé en el VIII Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos, esta vez en calidad de guía acompañante de los participantes. Nadie sabe mi ilusión al saber la noticia. Nadie conoce tampoco mi miedo. Volvía a estar en el punto de partida, pero con un año más de experiencia, y, como se dice en el argot taurino, desde el otro lado de la barrera, observando más que participando, vigilando el disfrute más que disfrutando (una verdad a medias, claro). Como ya dije, me siento parte de la VIII Edición, y lo que es mejor, creo que sus participantes también me sienten como parte de ella. Pero eso, de nuevo, muchos (unos cincuenta) lo sabrán también. Y sí, hay más.

María Porcel

María Porcel (a la derecha) con los jóvenes de la edición 2009 del JLI

Formo parte de otro grupo, y eso me enorgullece, porque esto ya lo saben nada menos que ciento diez personas. Soy parte activa, cooperante e ilusionada de Conexión Iberoamérica. Y lo mejor es que Conexión Iberoamérica esta formada por ciento diez personas que tengo la suerte de conocer uno por uno (ahí van los “extras”), ciento diez amigos (gracias), ciento diez hermanos. Me gusta escribirlo con letras. Ciento diez.

Y conozco, una a una y porque yo también las he vivido, esas ciento diez sensaciones de ilusión, de ganas, cuando se empieza a hablar de una conexión, de Conexión. Porque he vivido su alumbramiento, sus primeros meses de vida, he visto como ha soplado su primera vela y cómo, gracias a cincuenta nuevas e ilusionadas miradas, ha engordado. He participado, en mayor o menor medida, en su declaración de principios, primera y segunda. He escrito las tareas en las que trabajar. He visto la elección emocionada de sus jefes de área, y yo misma los he elegido. He propuesto cosas que se han llevado a cabo, otras que no, y he observado cómo se han llevado las de los demás.

Pero permitidme decir: creo que me queda mucho por ver. Y que me queda lo mejor. Desde mi privilegiada atalaya (de lo único que me quejo es de lo que he llorado en las despedidas: el doble que cualquier otro) puedo contemplar cómo los aires nuevos, la fuerza y el empuje que traen (o traemos) los de la VIII ayuda a que se renueven (o nos renovemos) los de la VII. Como suele decirse en España, a que nos pongamos las pilas.

La ya pública Cumbre de Octubre confirma esto. Ilusiones, fuerza, esperanza. La melancolía se transforma en incertidumbre, y ello da paso al trabajo. Es real. Podemos alcanzar objetivos comunes, podemos crecer, podemos unirnos. Conectarnos.

No quería que este texto me quedara demasiado sentimental. Quería que supusiera fuerza, empuje, espero que pueda servir de enlace para dos generaciones que sí, ya son una sola, y espero que así sea. Por ello empezaba con una cita más puramente académica, con la que deseo concluir. Conexión, según nuestra vieja conocida, la Real Academia Española. ¿Trabas? ¿Ligazones? No. A veces, el camino no es fácil, y la mejor definición es la última.  Amistad.

Maria Porcel Estepa es Española, periodista y comunicadora audiovisual y miembro de la Conexión Iberoamérica.

¿Qué es ser un líder? agosto 5, 2009

Posted by conexioniberoamerica in Reflexiones.
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A un año del fin del VII Encuentro de Jóvenes Líderes Iberoamericanos y a días de la culminación del programa en su octava edición, Macarena del Campo nos propone indagar un poco más en profundidad al respecto de este adjetivo que nos caracteriza a los 110 miembros -hasta el momento- de Conexión Iberoamérica en su texto “¿Qué es ser un líder?”


¿Qué es ser un líder?

Macarena del Campo

Hace exactamente un año nos encontrábamos despidiéndonos del VII Encuentro de Jóvenes Líderes Iberoamericanos. Personalmente me hallo en un momento donde me envuelven los recuerdos y la melancolía de aquél entonces.

De todo el programa debo resaltar, por un lado, el haberme dado cuenta que verdaderamente la cultura iberoamericana existe. Pues ante tantas nacionalidades diferentes ¿quién igualmente no se sintió “como en casa” con el resto de los becarios y los lugares que íbamos visitando? Esto, a su vez, lleva la consecuente necesidad de reforzar la Conexión Iberoamérica.

Por otro lado, de la pasada experiencia –de esas que son cada vez más determinantes en nuestras vidas- sigo sorprendida por la apuesta que hacen por uno mismo organizaciones como la Fundación Carolina, sin ni siquiera tener un conocimiento previo de nosotros.

A esto yo lo llamo un cheque en blanco, pues no encuentro mejor definición a esta inversión ciega de quienes confían en nuestras potencialidades para lograr un futuro mejor, cualquiera sea el ámbito de acción particular. Entonces, nos encontramos ante una inmensa responsabilidad: llenar ese cheque en blanco aprovechando al máximo nuestras capacidades personales y grupales.

Un año después me he interesado más enfáticamente en aquél adjetivo –casi vergonzoso- que nos caracteriza a todos: ser líderes. Pues ¿quién no experimentaba sentimientos encontrados de orgullo, responsabilidad y timidez al ver cada mañana en el Hotel AC Cuzco de Madrid el cartel de “Jóvenes Líderes” a la entrada del desayunador?

Lider

Investigando al respecto del concepto y límites de este adjetivo me encontré con aportes muy interesantes por parte del libro “Iberoamérica ante el siglo XXI”[1], y artículos varios de Harvard Business Review[2].

La Real Academia Española –que tuvimos el orgullo de visitar- define al líder como una “persona a la que un grupo sigue reconociéndola como jefe u orientadora”. Pero personalmente creo esta definición queda escueta para lo que verdaderamente debe ser un líder, y consecuentemente debemos ser cada uno de nosotros.

Felipe González realiza un aporte interesante al respecto, estableciendo que la característica fundamental de quien dirige grupos humanos, o que influye en el proceso de toma de decisiones vitales para los demás, es tener capacidad para hacerse cargo del estado de ánimo de los otros; tener la capacidad para que si ese estado de ánimo es bueno, se pueda mejorar y, si es malo, cambiarlo. Sumado a que se debe tener conciencia de qué oferta se es y qué valor se añade a los demás, lo que hace que uno sea dueño y emprendedor de su propia vida.

No obstante, es importante diferenciar el liderazgo de la gestión, como dos sistemas de acción distintos y complementarios. En tanto la gestión se ocupa de enfrentar la complejidad, el liderazgo lo hace respecto al cambio y ayudar a enfrentarlo mientras se atraviesa.

Asimismo, se pueden establecer seis estilos de liderazgo que surgen de diferentes componentes de la inteligencia emocional, y se emplean conforme las situaciones a las cuales se enfrenta un líder –cual bolsa de palos de golf donde cada palo es escogido según las exigencias del tiro. Entonces, se distinguen:

-los líderes coercitivos que exigen cumplimientos inmediatos, apropiado ante emergencias o transformaciones

-los líderes orientativos que movilizan a las personas hacia metas y estrategias de una organización, por lo que brindan una clara visión u orientación para todos

-los líderes afiliativos capaces de crear lazos emocionales y armonía, quienes gestionan construyendo vínculos afectivos fuertes

-los líderes democráticos quienes crean consenso mediante la participación en decisiones que afectan las propias metas

-los líderes ejemplares que esperan excelencia y autonomía y fijan altos estándares para el desempeño, obteniendo rápidos resultados de un equipo motivado y competente; y

-los líderes formativos quienes desarrollan a las personas para el futuro.

Seguramente nos hayamos identificado con uno o varios estilos, pues un líder suele exhibir más de un estilo, empleándolos flexiblemente. Podríamos preguntarnos cuál es, entonces, la combinación óptima de los diferentes estilos de liderazgo. Pues no es una respuesta sencilla, aunque investigaciones al respecto han resultado en el denominado “líder de nivel 5”: un individuo que combina una extrema humildad personal con una intensa voluntad profesional, y con importantes ambiciones no para sí mismos sino para sus organizaciones.

Entonces, de ahora en más y enriqueciéndonos con los aportes que nos brinda la literatura al respecto, debemos procurar demostrar que no en vano nos han etiquetado como jóvenes líderes iberoamericanos, e intentemos llenar ese cheque en blanco con las características propias de un “líder de nivel 5”.

Macarena del Campo es Uruguaya, licenciada en Estudios Internacionales por la Universidad ORT y miembro de la Conexión Iberoamérica. Próximamente comenzará a cursar el Master en Estudios Internacionales de la Universidad de Barcelona.

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[1] Libro compilado por Rosa Conde y Alfonso Gamo a partir del encuentro que reunió a las cinco primeras generaciones de Becas Líder en Cartagena de Indias, 2007

[2] “Lo que de verdad hacen los líderes” (John P. Kotter), “Liderazgo que obtiene resultados” (Daniel Goleman) y “Liderazgo de Nivel 5: el triunfo de la humildad y de la férrea determinación” (Jim Collins).