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El arte barroco, emblema de integración iberoamericana febrero 12, 2010

Posted by conexioniberoamerica in Reflexiones.
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Como espejo fecundo donde mirarnos en nuestra herencia, el arte nos ayuda a conocer nuestra compleja y varia realidad de un solo golpe de vista gracias a la potencia de su plasticidad. Después de habermos discutido algunos puntos conflictuosos y polémicos de la situación política de Iberoamérica, Escardiel González Estévez nos mostra ahora como el arte barroco – como muchos otros puntos – une nuestros países.

El arte barroco, emblema de integración Iberoamericana

Escardiel González Estévez

La tarea de la conexión iberoamericana se inicia cuatro siglos atrás, en la etapa barroca, dando testimonio de forma más notoria en ese fértil mosaico que es el arte. Si aprendemos a interpretarlo, más allá de sus deslumbrantes valores formales, nos ofrecerá las claves para comprender el alborear del vínculo iberoamericano en el que hoy nos hallamos inmersos y potenciarlo. De tal modo, el arte barroco se configura como emblema del origen histórico de nuestra conexión iberoamericana, y por lo tanto, reclama ser difundido en la comunidad como otro factor integrador de cuño cultural.

En puridad, la aproximación cronológica de la etapa se extiende desde la segunda mitad del siglo XVII) hasta finales de la siguiente centuria. Sin embargo, lo barroco tiene, aún hoy, vigencia en el pensamiento y en el modo de vida de múltiples regiones de Iberoamérica (pensemos en el ámbito de la fiesta: la Semana Santa de Sevilla, el Corpus del Cuzco, los paralelismo entre la Cruz de Mayo de la Córdoba española y Corrientes, Argentina; o el realismo mágico que recorre la literatura americana del siglo XX, desde García Márquez hasta Alejo Carpentier).

El barroco ha sido considerado como la expresión más fuerte de las manifestaciones culturales iberoamericanas y, aún hoy en día se perciben rasgos de cierto “barroquismo” en su literatura o en sus artes.

El proceso integrador cultural no va a eclosionar con fuerza hasta finales del s. XVII y durante el siglo XVIII, justo en el epicentro del apogeo barroco. Y esto va a producirse, en buena medida, merced a las artes, instrumentalizadas por la religión como elemento de persuasión que, junto con la lengua van a coadyuvar a crear la gran unidad dentro de la pluralidad precolombina. Esta ingente tarea de síntesis se llevó a cabo con tal diligencia que, aún hoy, por encima de las nacionalidades, hay una gigantesca unidad, que da características comunes a la tierra americana desde California a Tierra del Fuego, y atraviesa el atlántico para fundirse con suelo ibérico.

Lo barroco fue para el mundo iberoamericano y aún lo es en buena parte, mucho más que un repertorio de formas escenográficas y susceptibles de ser clasificadas por sus rasgos visuales. El barroco fue y es, ante todo, la expresión de una modalidad cultural que se entronca, fuertemente, con los modos de vida y creencias de la sociedad iberoamericana. Es una genuina expresión cultural que testimonia el momento maduro del mestizaje de valores, superando la fase superpuesta y acumulativa de la conquista para dar expresión a una manera profunda de integración que llega hasta nuestros días.

Es esta síntesis cultural la que testimoniará las más creativas propuestas del arte en América. Asumiendo un programa conceptual, en el cual fluyen las ideologías europeas de la contrarreforma y las sensibilidades del mundo indígena, se genera un conjunto de respuestas sin parangón. Y a pesar de ello, se halla integrada en los modos de vida y potenciada en las creencias y sensibilidades de los sectores populares de América.

El barroco fue el arte que expresó a toda la sociedad, por muy estratificada que ella estuviera, permitió la participación, porque sus claves de lecturas eran familiares a todos y porque fue, ante todo, un arte de fuerte impronta popular, tanto por quienes lo hicieron, como por quienes lo consumían. Pero además fue el canal en el que se manifestaron las formas de pensar y sentir de los sectores procedentes de las antiguas culturas americanas.

Fue el arte que concilió evangelización y fiesta, poder con protagonismo popular, libertad y persuasión. Sacralizó lo cotidiano y elevó los modos de vida y formas de ritualización a contenidos que aún persisten o se añoran en la memoria americana. Fue también el arte que integró todas las artes desde el urbanismo a la arquitectura, a los retablos y a la escultura, a la pintura mural y a la de caballete, a la orfebrería y a los textiles.

Debemos entender el Barroco como una pluralidad de métodos utilizados antidogmáticamente frente al canon clásico de origen greco-romano. Los rigurosos procedimientos compositivos se desvirtúan en pos de la expresividad, la originalidad y la fastuosa belleza que apelan constantemente a los sentidos del espectador, atrapando su mirada. Un arte tremendamente sensorial basado en la persuasión (parámetro fundamental de lo barroco) como fin para impulsar a una espiritualidad arrebatadora.

Iberoamérica eleva el sentido intrínseco de la heterodoxia barroca al romper con los cánones teóricos propugnados desde Italia, confeccionado una manera más efectiva. De este modo, ajustándose a sus medios y materiales, más escasos y menos ricos que en Italia, encubre sus carencias con soluciones más efectistas, haciendo gala de su capacidad inventiva y creadora. Así, frente a las plantas de perfil sinuoso, los templos de planta sencilla (generalmente rectangular) y las fachadas se recubren de una piel en relieve, yeso o madera que, al cabo, resulta más dinámica merced a movimientos virtuales. Impacta el contraste entre edificios sencillos en su configuración externa (salvo la fachada), con un repertorio ornamental de inusitada belleza al interior: retablos tallados, yeserías, pinturas ilusionistas, “talha” dorada,… cuya presencia producía un efecto maravilloso y arrebatador, que reforzaba las cualidades religiosas y metafísicas del lugar sagrado (como ocurre sobremanera en los modelos yeseros del Sagrario de la Cartuja en Granada o la poblana Capilla del Rosario de Santo Domingo, México).

Para ilustrar lo anteriormente expuesto hemos elegido dos elementos que difícilmente pueden formar una mínima idea de un campo tan vasto como el barroco. El hombre-ménsula, también llamado telamón, hunde sus raíces en la inmemorial mitología de los pueblos desde el Atlas clásico hasta los Olmecas, como reflejan las esculturas de sus altares, para expresar la tragedia de la ausencia de libertad y la crispación bajo un peso insoportable. Su disposición vira en función del marco al que se ajusta, normalmente enjutas de arcos o sosteniendo imafrontes, que van desde el mediorrelieve hasta el bulto redondo.

El carácter intrépido del barroco para burlarse del rigor de los órdenes clásicos se desarrolla con especial bizarría en América hasta desafiar la estabilidad estructural en ese gusto por lo paradójico. Así lo demuestran las más insólitas soluciones: el estípite, la columna salomónica, el orden fragmentado o los arcos mixtilíneos. El orden multiplicado se configura como un dispositivo que abarca toda América. La proliferación de elementos genera un efecto de eco de una fuerte atracción visual donde los efectos luz-sombra juegan un papel de primer orden, así como la referencia a la visión acuosa. La multiplicación puede afectar a partes o a la globalidad, e incluso, extenderse al resto de la fachada. Esta técnica también puede rastrearse en culturas precolombinas como la de Chavín.

A través de estas manifestaciones podemos comprender que el barroco forma parte de la herencia y de la memoria de nuestra realidad iberoamericana, expresa aquello que nuestras comunidades entienden como suyo y es capaz de crearse de nuevo para estar vivo, aún hoy, en esta vigencia de lo real-imaginario. El barroco, en definitiva, expresa como ningún otro momento histórico, la posibilidad testimonial integradora de Iberoamérica y, por ende un rasgo emergente de su realidad cultural.

Escardiel González Estévez es Española, licenciada en Historia del Arte, y miembro de Conexión Iberoamérica.

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Comentarios»

1. Estefanía Almenta - febrero 12, 2010

Escardiel, ¡hay tanto que nos puedes enseñar…! Soy una enamorada del arte, en todas sus disciplinas, y ha sido todo un placer leer tu texto. ¡Gracias!

Como bien dices, el arte y la lengua ayudan a crear la unidad dentro de la pluralidad. Así que aquí tenemos un motivo más para creer que es posible nuestra Iberoamérica más unida, más igualitaria, más democrática, más solidaria, más pluralista, y más conectada. ¡Vamos Conexión!

2. Edgar Enrique Figueroa - febrero 12, 2010

Gracias Escardiel porque las nuevas culturas podemos aprender del arte barroco. Hay tantas cosas que muchos desconocemos y que son las raíces de nuestra cultura en todas sus presentaciones.

3. NHG - febrero 13, 2010

Wow Escardiel,
muchas gracias, pues es un excelente texto. Hace tiempo que no visitaba los tiempos del barroco y aùn recuerdo algunas de sus manifestaciones…
Vaya un abrazo y mucha salud para ti y para quienes te hemos leìdo!

Pd. En medida de agradecimiento y quizàs con buena discusión, vaya un pequeña cita literaria tambièn de estas tierras (esta vez: regiòn colombiana):
“Destruir un orden es por lo menos tan difícil como crearlo. Ante empresa de tan grandes proporciones, renunciamos a destruir el orden establecido. La aspiración fundamental del Nadaísmo es desacreditar ese orden.
Al intentar este movimiento revolucionario, cumplimos esa misión de la vida que se renueva cíclicamente, y que es, en síntesis, luchar por liberar al espíritu de la resignación, y defender de lo inestable la permanencia de ciertas adoraciones.
En esta sociedad en que la mentira está convertida en orden, no hay nadie sobre quién triunfar, sino sobre uno mismo. Y luchar contra los otros significa enseñarles a triunfar sobre ellos mismos.
La misión es ésta:
No dejar una fe intacta, ni un ídolo en su sitio. Todo lo que está consagrado como adorable por el orden imperante será examinado y revisado. Se conservará solamente aquello que esté orientado hacia la revolución, y que fundamente por su consistencia indestructible, los cimientos de la sociedad nueva.
Lo demás será removido y destruido.
¿Hasta dónde llegaremos? El fin no importa desde el punto de vista de la lucha. Porque no llegar es también el cumplimiento de un destino”. (Gonzalo Arango, 1958)

4. Macarena del Campo - febrero 13, 2010

Escardiel, me encantó el artículo! De verdad que es un enfoque novedoso de nuestra integración! Hay tanto para aprender en este aspecto y el arte encierra tanto conocimiento!
Felicitaciones!

5. ESCARDIEL GONZÁLEZ ESTÉVEZ - febrero 16, 2010

Gracias a todos por vuestras cálidas palabras. La que está agradecida soy yo por poder compartir mis conocimientos con ustedes y evidenciar que las disciplinas de humanidades tienen mucho que decir, a pesar de la errónea etiqueta de obsoletas que injustamente se les asigna en nuestro actual mundo. Su análisis nos puede enseñar mucho en el camino que nos queda por recorrer.

GRACIAS. UN ABRAZO A TODOS.

6. Vicente cop - febrero 16, 2010

Existe fórmula más bella de describir el barroco y su relación con Iberoamérica?? Está chica no deja de sorprendernos,espero tu próxima publicación,TE QUIERO.

7. Natália Bueno - febrero 18, 2010

Oi Escardiel,

Fiquei muito feliz com seu texto! O barroce sempre foi uma parte importante da minha vida, pois é o tipo de arte mais presente no meu estado de Minas Gerais, no Brasil, que pouco aparece para o exterior. E, a maneira com que você colocou o barroco, foi muito interessante. Muito obrigada!

8. Ana Isaia Barretto - febrero 19, 2010

Escardiel! Tu articulo está buenissimo! Me gustó mucho leyer!
En Brasil, muchas ciudades hay el arte barroco. És muy comun…y és belissimo!
Besos y abrazos grandes

9. Daniel Soto - febrero 20, 2010

Escardiel, el texto me gustó muchísimo, un recorrido muy exquisito por el barroco y un punto de vista excelente para mirar desde atrás hacia hoy.

Tocás un punto que me parece importante, y Estefanía lo resalta nuevamente; es el hecho de mirar el arte más allá de lo técnico y lo estético y analizarlo según el contexto histórico de por qué nació, desarrolló y acabó/transformó/evolucionó como respuesta a la misma sociedad.

Para comprender el Arte, o por lo menos la Historia del arte, no hay que ser expertos, la cuestión inicia abriendo la mente hacia un tipo de educación que muchos no están acostumbrados: la visual. Conociendo la historia de la humanidad a través del arte, comprendemos hechos, figuras y situaciones desde distintas perspectivas, lo que nos hace, al mismo tiempo, críticos y pensantes con nuevas visiones.

Un gran abrazo a La Conexión!!!

10. Margarita - febrero 20, 2010

Escardiel, gracias por abordar el tema de la unidad de Iberoamérica desde el arte. La verdad, nunca lo había visto desde ese enfoque, tu artículo nos recuerda que los pequeños detalles de cada infraestructura de nuestro pasado nos invita a trabajar unidos como un sola región y nos da esperanza de que el futuro también irá en esa dirección.

Saludos cordiales a la Conexión desde El Salvador,

Margarita.

Maria Porcel - febrero 21, 2010

Exquisito, completo y magnífico, como siempre. Gracias por la lección de integración, y por enseñarnos, sobretodo a valorar loq ue nos rodea y nos une.
Un beso enorme, Conexión

11. ESCARDIEL GONZÁLEZ ESTÉVEZ - febrero 24, 2010

MUCHAS GRACIAS DE NUEVO A TODOS. PARA MÍ, VUELVO A REITERAR, ES UNA SATISFACCIÓN PODER OFRECER EL PUNTO DE VISTA DE LA HISTORIA DE ARTE PARA ANALIZAR NUESTROS LAZOS, E INDICAR QUE EL ARTE ESCONDE MUCHO MÁS QUE SUS ESPECTACULARES VALORES FORMALES, COMO EN EL CASO DE NUESTRO BARROCO.

UN ABRAZO PARA LA CONEXIÓN!

12. daii malano - mayo 6, 2011

huy re bueno me salbe es para un trabajo de la escuela


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