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Haiti: secar as lágrimas, construir o futuro febrero 19, 2010

Posted by conexioniberoamerica in Noticias, Reflexiones.
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No passado dia 12 de janeiro, uma tragédia sem precedentes assolou o Haiti: um sismo de 7 graus na escala de Richter devastou mais de 50% da capital, Port au Prince, provocando a morte a mais de 200 mil pessoas, e milhões de desalojados. Cerca de um mês depois, como se encontra o país? Que planos existem para o recuperar, que ajudas foram mobilizadas? Marta Daniela faz um ponto da situação da actualidade do país, e Gisselle Mateo partilha connosco a sua experiência pessoal.

Haiti: secar as lágrimas, construir o futuro

Marta Daniela

Ninguém consegue imaginar o impacto de uma bomba atómica. No Haiti, poucos segundos bastaram para que um sismo 35 vezes mais forte que a bomba lançada em Hiroshima devastasse o país, resultando em milhares de mortos e milhões de afectados. Um dos países mais pobres do mundo, o Haiti depara-se agora com uma catástrofe sem precedentes. Imediatamente o mundo inteiro se mobilizou para esta causa: desde Hollywood, aos governos e organizações não governamentais de inúmeros países, todos mostraram o verdadeiro significado da palavra “solidariedade”. A Comissão Europeia e o Banco Mundial disponibilizaram fundos monetários imediatos. A Colômbia, a Venezuela, o Brasil, Cuba… são apenas alguns exemplos de países ibero-americanos que imediatamente colaboraram. No entanto, a ajuda humanitária chega apenas a uma pequena parte daqueles que dela necessitam, tanto por limitações geográficas e de infra-estruturas, como por falta de governação. Ao mesmo tempo que nos chegam histórias de sobrevivência impressionantes, chegam-nos também relatos que denunciam a fome, os saques, o risco de epidemias, as crianças órfãs em risco de rapto. Passado um mês, quais são os planos de recuperação para o futuro, neste caminho que se adivinha longo?

Restaurar a institucionalidade, antes de prosseguir para a reconstrução – foi esta a posição defendida por Álvaro Garcia Linera, vice-presidente da Bolívia, na cimeira extraordinária da Unasul (União de Nações Sul-Americanas), que decorreu no passado dia 9 de fevereiro em Quito, Equador. Os 12 países aprovaram, unanimemente, um conjunto de medidas que orientarão a sua ajuda ao Haiti, não só agora como nos próximos anos: desde a mobilização imediata de fundos monetários à aposta na saúde e na educação, passando pelo aproveitamento das energias renováveis. Também a restante comunidade internacional, ultrapassado o primeiro impacto, se organiza agora para dar o seu contributo. Recentemente, os Estados Unidos apelaram ao resto do mundo que esqueça as diferenças políticas, e que se una numa só voz – um pedido que está a ser cumprido internamente, já que Bill Clinton e George Bush fizeram questão de defender em conjunto esta mensagem, poucos dias após o sismo (de recordar que Clinton coordenará a ajuda internacional no Haiti, sendo emissário especial da ONU para o país desde maio de 2009). René Preval, presidente do Haiti, afirma que para reiniciar a reconstrução do país serão necessários, primeiro, três anos só para remover os escombros – do que ninguém tem qualquer dúvida é que a dolorosa recordação ficará para sempre na memória daqueles que sobreviveram.

Que este terrível acontecimento sirva ao menos para com ele aprendermos algo – não podem ser só as tragédias a fazer-nos esquecer diferenças políticas, ideológicas, culturais. Não pode ser só a desgraça a unir-nos, mas à partida o desejo de construir um mundo melhor. Nunca é tarde para tomarmos consciência da necessidade da união, da conexão – e dessa forma poderemos, não evitar, mas minimizar tragédias como esta.

Tragedia de Haití, una experiencia que marco mi vida (escrito días después de la catástrofe)

 Gisselle Mateo

El día del sismo, martes 12 de enero a las 16:53:09 hora local del epicentro, me encontraba en mi casa hablando con un cliente cuando de repente sentí una fuerte sensación de mareo, rápidamente la chica con la cual conversaba grito: ’’Esta temblando la tierra’’ y en seguida colgó el teléfono. Inmediatamente empecé a escuchar los gritos de toda la gente saliendo a las calles por el fuerte temblor.

Unos minutos después enciendo el televisor y me encuentro con la noticia de que nuestro temblor fue producto de un fuerte y devastador terremoto de 7.3 grados de magnitud en la escala de Richter, que había azotado a la ciudad de Puerto Príncipe, Capital de Haití (nuestro país vecino). El fuerte sismo, que tuvo una profundidad de 10 kilómetros, provocó, posteriormente, una serie de replicas que aumentaron el temor entre los habitantes de dicho país.

Los efectos causados en el país más pobre de América Latina han sido devastadores: 20 municipios del departamento de Oeste en especial, Carrefour, Grand-Goave, Gressier, Leogane, Petit-Goave y Puerto Príncipe y diez del departamento de Sureste, sobre todo, su capital, Jacmel fueron destruidos. A su paso, el terremoto acabó con gran parte de la infraestuctura de la ciudad, entre ellas el Palacio de Presidencia de Haití y la Catedral de Puerto Príncipe. Y también causó la muerte de al menos 200 mil personas, dejó 250 mil heridos y más de un millón de personas sin hogar. Se considera una de las catástrofes humanitarias más graves de la historia.

La cifra va en ascenso, cada día se van encontrando más y más cadáveres debajo de los escombros, algunos aun con vida y otros ya han corrido con menos suerte. El mal olor se va propagando y las lágrimas de los afectados no paran, al sentirse desesperados por no encontrar sus familiares y amigos. Es triste ver cómo debido a la cantidad de cadáveres y la descomposición que van sufriendo los mismos, estos deben ser enterrados en una fosa común, depositados por camiones y algunos pickups que se han dedicado a recoger dichos cuerpos alineados en las calles de la capital. Mientras que otros cuerpos han sido quemados por razones de salud a sobrevivientes y miembros de ayuda a la comunidad.

Marta Daniela é Portuguesa, física e membro da Conexão Ibero-América.

Gisselle Mateo es Dominicana, empresaria y miembro de Conexión Iberoamérica.

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Comentarios»

1. Daniel Soto - febrero 20, 2010

Como bien dice el dicho “dios le da pan a quien no tiene dientes”, y es justamente lo que pasó con Haití. Es difícil imaginarse la situación que enfrentan miles de personas por tan solo unos segundos del actuar de la Naturaleza.

El país más pobre de toda América enfrenta situaciones terribles, pero como dice nuestra querida amiga Marta, nunca es tarde para tomar conciencia y tratar de construir un mundo mejor. Hasta el momento, y por gran suerte, no conozco de algún país en este continente, que no haya brindado ayuda a Haití, por más pobre que sea la situación aún en cada país.

Como muchas veces dijo Guiselle: no se trata de hablar, se trata de actuar, de hacer algo, por mínimo que sea.

Esta no es una noticia que “pasa de moda”, la noticia no fue el evento en sí, sino lo que ocurre después, la ayuda que podemos brindar desde el lugar en donde nos encontremos!

2. NHG - febrero 20, 2010

Gracias por la reflexión y la experiencia reseñada!

Cuando la tierra ruge, hay que oirla…

Está vez la tierra habló mediante un grito de desesperación en Haití.

Quienes vivimos en sísmicos territorios sabemos que de mano de los terremotos se caen edificios, mueren gentes inocentes y el aniquilamiento toma un lugar en la realidad. No obstante, Steiner a través de Borges dijo que cuando algo concluye, debemos pensar que algo comienza. El consejo es saludable, pero es de dificil ejecución, ya que sabemos lo que perdemos, no lo que ganaremos…

Haití es indicado como el país más pobre de Nuestra América… bastante ha tenido que sufrir las carencias económicas y las explotaciones extranjeras, a pesar de haber sido los primeros independentistas, en 1804, de la mano del creole y del cimarronaje…

Confio que junto a la caída de aquellos edificios y las lastimables perdidas humanas, también este cayendo en Haite la pobreza y la dominación y que aquellas gentes soberanas se levanten nuevamente en un grito de digna humanidad.

3. Estefanía Almenta - febrero 21, 2010

¡Gracias a las dos por vuestros textos!

Desde luego que la catástrofe de Haiti es tan terrible que no hay palabras para describirla. Todos los días nos llegan imágenes y testimonios desde este pequeño país, pero la magnitud del acontecimiento es tal que aún hoy me cuesta asumirlo.

Espero que poco a poco el país recupere cierto ambiente de normalidad, y que, como apunta Marta, la Conexión de los países de todo el mundo para actuar ante esta catástrofe se mantenga para cooperar no sólo en este, sino también en otros asuntos.


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