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Há mais de 60 dias septiembre 17, 2009

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Saudade. Essa poderia ser a palavra e o sentimento que definem a experiência do Programa Jóvenes Líderes Ibero-Americanos. Aqueles que participaram não serão mais os mesmos. As amizades criadas não serão esquecidas.No texto “Há mais 60 dias”, Ana Isaia Barretto expõe seus sentimentos e memórias sobre o VIII Programa Jóvenes Líderes Ibero-Americanos, recordando de pessoas e momentos inesquecíveis.

Há mais de 60 dias

Ana Isaia Barretto

Há mais de 60 dias, eu estava vivenciando uma experiência única e inesquecível;

Há mais de 60 dias, eu descobri junto com mais 4 brasileiros que o Brasil é um país dos sonhos para muitos;

Há mais de 60 dias, conheci 5 espanhóis que me fizeram enxergar um outro lado da Espanha;

Há mais de 60 dias, 2 portuguesas me mostraram como é bom falar português e dividir muitas afinidades culturais;

Há mais de 60 dias, conclui com 5 argentinos que a rivalidade entre o Brasil existe somente na teoria;

Há mais de 60 dias, percebi através de 5 mexicanos, 1 guatemalteca, 1 salvadorenho, 1 costarriquenho, 1 boliviano, 2 hondurenhas, 1 panamenha, 1 cubano, 2 equatorianos, 3 peruanas, 5 colombianos 1 dominicano e 2 nicaraguanos, que as belezas naturais desses países transparecem em seus habitantes;

Há mais de 60 dias, aprendi com 3 chilenos e 2 venezuelanos  a arte de elaborar perguntas pertinentes e inteligentes;

Há mais de 60 dias, constatei por meio de 1 paraguaia e 1 uruguaia que além da proximidade geográfica temos muito mais semelhanças do que diferenças;

Há mais de 60 dias, essas 49 pessoas acrescentaram mais alegria e informação em minha vida;

Há mais de 60 dias, aumentei a minha rede de relacionamentos e, principalmente, de conhecimentos;

Há mais de 60 dias, conheci autoridades, políticos, empresários, pesquisadores, professores, e até príncipes!

Há mais de 60 dias, conquistei 49 amigos;

Há mais de 60 dias, compreendi como juntos podemos fazer a diferença;

Há mais de 60 dias, identifiquei que nós podemos iniciar as mudanças;

Há mais de 60 dias, percebi que é possível melhorar a Ibero-américa;

Há 60 dias, tenho vontade de reencontrar todos meus amigos ibero-americanos;

Há 60 dias, voltei com uma bagagem cultural que ninguém poderá me tirar, e que levarei para sempre em minha vida;

E se passaram 60 dias de muitas saudades!

Ana Isaia Barretto é Brasileira, relações públicas, Mestranda de Comunicação Social da Pontifícia Universidade Católica do Rio Grande do Sul (PUCRS) e membro da Conexão Iberoamérica.

Memorias – María Porcel agosto 13, 2009

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El concepto de la palabra conexión es amplio y puede ser interpretado de distintas maneras dependiendo de su contexto. El haber participado del Programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la edición de 2008 y luego ayudado en la organización de la edición de 2009 ofrece a María Porcel la posición privilegiada de definir, en su texto de Memorias, su significado personal para “Conexión/Conexão”.

Maria Porcel Estepa

conexión.

(Del lat. connexĭo, -ōnis).

1. f. Enlace, atadura, trabazón, concatenación de una cosa con otra.

2. f. Acción y efecto de conectar.

3. f. Tecnol. Punto donde se realiza el enlace entre aparatos o sistemas.

4. f. pl. Amistades, mancomunidad de ideas o de intereses.

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Dicen que en los tiempos que corren, y no se trata de caer en pesimismos ni obviedades, resulta complejo formar parte de un grupo o de una comunidad. La rapidez de las comunicaciones, las pautas vitales y la complejidad de la vida diaria no nos permiten ser parte de un elemento activo, vital y creciente como es un grupo –en cualquiera de sus facetas- que requiera de nuestra presencia, actividad, tiempo y trabajo.

Pues lo siento, señores, pero conmigo se han equivocado.

Tengo la enorme suerte de formar parte no de un grupo, ni siquiera de dos, sino de tres, en el caso que ahora nos compete. Además, tengo un par de “extras” que vienen muy bien y que me dispongo a contar.

En julio del año 2008 tuve la suerte de participar en una experiencia que (arriesguémonos) cambió mi vida, o, al menos, mi enfoque vital. Formé parte del renovado VII Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la Fundación Carolina. El programa, la experiencia y, principalmente, las alrededor de sesenta personas que en él conocí me cambiaron profundamente. Pero eso ya muchos (unos sesenta) lo sabrán. Hay más.

En julio de 2009, y por otro extraño truco del azar, participé en el VIII Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos, esta vez en calidad de guía acompañante de los participantes. Nadie sabe mi ilusión al saber la noticia. Nadie conoce tampoco mi miedo. Volvía a estar en el punto de partida, pero con un año más de experiencia, y, como se dice en el argot taurino, desde el otro lado de la barrera, observando más que participando, vigilando el disfrute más que disfrutando (una verdad a medias, claro). Como ya dije, me siento parte de la VIII Edición, y lo que es mejor, creo que sus participantes también me sienten como parte de ella. Pero eso, de nuevo, muchos (unos cincuenta) lo sabrán también. Y sí, hay más.

María Porcel

María Porcel (a la derecha) con los jóvenes de la edición 2009 del JLI

Formo parte de otro grupo, y eso me enorgullece, porque esto ya lo saben nada menos que ciento diez personas. Soy parte activa, cooperante e ilusionada de Conexión Iberoamérica. Y lo mejor es que Conexión Iberoamérica esta formada por ciento diez personas que tengo la suerte de conocer uno por uno (ahí van los “extras”), ciento diez amigos (gracias), ciento diez hermanos. Me gusta escribirlo con letras. Ciento diez.

Y conozco, una a una y porque yo también las he vivido, esas ciento diez sensaciones de ilusión, de ganas, cuando se empieza a hablar de una conexión, de Conexión. Porque he vivido su alumbramiento, sus primeros meses de vida, he visto como ha soplado su primera vela y cómo, gracias a cincuenta nuevas e ilusionadas miradas, ha engordado. He participado, en mayor o menor medida, en su declaración de principios, primera y segunda. He escrito las tareas en las que trabajar. He visto la elección emocionada de sus jefes de área, y yo misma los he elegido. He propuesto cosas que se han llevado a cabo, otras que no, y he observado cómo se han llevado las de los demás.

Pero permitidme decir: creo que me queda mucho por ver. Y que me queda lo mejor. Desde mi privilegiada atalaya (de lo único que me quejo es de lo que he llorado en las despedidas: el doble que cualquier otro) puedo contemplar cómo los aires nuevos, la fuerza y el empuje que traen (o traemos) los de la VIII ayuda a que se renueven (o nos renovemos) los de la VII. Como suele decirse en España, a que nos pongamos las pilas.

La ya pública Cumbre de Octubre confirma esto. Ilusiones, fuerza, esperanza. La melancolía se transforma en incertidumbre, y ello da paso al trabajo. Es real. Podemos alcanzar objetivos comunes, podemos crecer, podemos unirnos. Conectarnos.

No quería que este texto me quedara demasiado sentimental. Quería que supusiera fuerza, empuje, espero que pueda servir de enlace para dos generaciones que sí, ya son una sola, y espero que así sea. Por ello empezaba con una cita más puramente académica, con la que deseo concluir. Conexión, según nuestra vieja conocida, la Real Academia Española. ¿Trabas? ¿Ligazones? No. A veces, el camino no es fácil, y la mejor definición es la última.  Amistad.

Maria Porcel Estepa es Española, periodista y comunicadora audiovisual y miembro de la Conexión Iberoamérica.

Memorias – Edgar Figueroa julio 13, 2009

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La selección para el programa JLI, los preparativos para el viaje y la manera como cada uno fue capaz de manejar las “vacaciones” de sus trabajos son algunas de las anécdotas que todos tenemos en común. Edgar Figueroa, en su texto de memorias, recuerda como fueron sus días desde que recibió la noticia que había sido seleccionado y sus momentos preferidos durante el programa.

Edgar Figueroa

“Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos” Simón Bolívar

Cuando me postularon en mi universidad para participar para el VII programa de Jóvenes líderes Iberoamericanos 2008 de la Fundación Carolina no tenía idea de qué se trataba. Me explicaron y luego me documenté y me dije: “Ojalá me seleccionen”. Cuando recibí la noticia, justo cuando me bajaba de un autobús de Panamá- Costa Rica, mi reacción era de loco, no lo podía creer. Transcurrió un 24 de mayo a las 12:00 medía día, era un día lluvioso en Panamá. “Figueroa, usted fue seleccionado, para ir a España” dijo el coordinador de cooperación internacional. Bajé corriendo, salté y abracé a una amiga que tenía cerca, no lo podía creer.

Cuando reporté este hecho a mi trabajo después de regresar de mis vacaciones, la cosa cambió. No me querían dar permiso porque recién me trasladaban de puesto dentro del periódico La Prensa, donde actualmente laboro. Estuve a punto de renunciar, pero faltando tres días para el viaje, me dijo mi jefe : “Toma tu maletas y aprovecha la oportunidad que te has ganado”. De hecho mi maleta estaba lista, sólo que me mantuve reservado.

No dormía de las ganas de esperar el día de partida (5 de julio). La otra sorpresa era que no viajaba solo, sino con mi compañera Eyda Escudero. Ese día en el aeropuerto Internacional de Tocumen, rumbo a Barajas España, conocí parte de la familia de mi compañera y ella la mía. En el mismo avión viajaban los compañeros de Guatemala (Alejandro y María Cristina) y no los vimos, sino hasta cuando llegamos a España. Una vez en tierra, rostros diversos, con diferentes timbre y acentos de voces se mezclaban y cada quien se presentaba dentro del bus que nos llevaría hasta el Hotel. Una vez que llegamos al Hotel, la otra mitad de jóvenes nos esperaba. Lo demás es historia.

Para compartir estos momentos no puede negarles que lo único que me fastidiaba era levantarme temprano (6:00 a.m). El itinerario así lo exigió, para llegar a tiempo a las visitas que teníamos programadas con autoridades, políticos, rectores, empresarios y profesionales de diferentes ámbitos. Cada visita a estas instituciones españolas eran productivas, conocer la RAE Real Academia de la Lengua Española, ir a los museos, y las reuniones coloquios donde cada uno aportaba con su opinión sobre un tema que nos ayudaba a adquirir conocimiento sobre las realidades que se viven en nuestros países de Latinoamérica. No puedo olvidar aquella audiencia con los SS. AA.RR Felipe de Borbón Príncipe de Asturias y la Princesa Letizia, cada quien con su mejor pieza de vestir nerviosos porque no sabíamos cómo era el saludo, aquel episodio fue hermoso. Una realidad a la que están expuesta una familia real y poner los pies en el palacio fue grandioso. La visita a los ayuntamientos en Madrid era sorprendente y sentir como la historia de Iberoamérica ha quedado plasmada en paredes y cuadros quedó grabado en mi mente.

Me gustó compartir con los miembros del Grupo Prisa, cuando nos explicaron cómo se maneja la red de emisoras y medios de comunicación de habla hispana en los países donde están presentes y como aplican sus programas de responsabilidad social.

Edgar Figueroa

EN OTROS SITIOS

La travesía en bus y avión que nos llevó a Mérida, Lisboa, Bélgica y Francia y luego, Zaragoza de vuelta a España, es para contarla. No puedo negarles que cuando llegue a Portugal, justo cuando pasábamos por el puente 25 de abril lloré de la emoción porque para mí fue un anhelo ya que siempre quise visitar ese país del cual se habla poco, pero que esconde grandes riquezas. Bruselas la capital política de Europa, pequeña y gris, pero con un orden en el manejo de sus políticas ejecutorias para el desarrollo económico y educativo de su gente. Francia, sede de grandes organismos mundiales como La ONU. Cada uno de los sitios visitados, las charlas temáticas sobre políticas públicas, medio ambiente, sistema judicial y de leyes, medios de comunicación, aspectos culturales aunque en menor contenido y los ricos manjares dejarán una huella inmemorable que siempre perdurará por el resto de nuestras vidas. ¡Ah!, no puedo dejar de mencionar las famosas láminas de Mutis en conmemoración al bicentenario de José Celestino Mutis, un científico, botánico y médico de gran trascendencia histórica para Iberoamérica. Cuando finalizaba cada reunión dichas láminas eran obsequiadas a los exponentes que brindaban su tiempo para con nosotros. De seguro que muchos nos reíamos cuando se hacia un alto para hacer la entrega de las famosas láminas que también formaron parte de nuestro divertido viaje.

De alguna forma esta experiencia me ha marcado mi vida como sé que lo ha hecho con los 60 jóvenes que se ganaron este premio. Desde luego las oportunidades se hacen posibles y más cuando se reconoce el potencial de estos amigos y colegas con buenas ideas que contribuyen con su país y que son hombres y mujeres de bien, son excelentes líderes juveniles y repito, son mis amigos dispersos en nuestra gran Iberoamérica del siglo XXI.

Edgar Enrique Figueroa es Panameño, periodista, estudiante de máster de Relaciones Internacionales con énfasis en organizaciones internacionales de la Universidad de Panamá, labora en el diario La Prensa, es secretario de la Fundación Juventud Positiva y miembro de la Conexión Iberoamérica.

Memorias – Alexandra Hahn junio 24, 2009

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Durante tres semanas 60 jóvenes convivieron, aprendiendo sobre la realidad europea, sobre todo española, y el relacionamiento de todos los países de Iberoamérica. Además se forjaron amistades, que a lo lejos, aún perduran. Alexandra Hahn, en su texto de memorias, recuerda hechos de esas tres semanas y plantea porque la integración sigue siendo el objetivo máximo.

Alexandra Hahn

No es todos los días que una persona es seleccionada entre cientos de otros y le ofrecen un viaje de tres semanas recorriendo parte de Europa y reuniéndose con importantes autoridades y representantes de todas las áreas de la vida política, cultural y económica. Y aún más para una periodista la oportunidad fue invalorable. La oportunidad rindió y mucho, tanto a nivel profesional como personal, que es lo que yo valoro más.

Poder entrar en contacto con personajes como Felipe González, Enrique Iglesias, los Príncipes de Asturias, y los empresarios que tan vinculados están a América Latina amplió nuestro conocimiento del mundo en que vivimos, de cómo están las relaciones entre nuestros países y España, la “madre patria”, y Europa en general.

Lejos pero cercanos

¿Quién no recuerda los nervios de todos al llegar al Palacio de la Zarzuela? ¿Y la emoción al encontrar en París la revista “Hola” con la foto (aunque recortada) oficial con los Príncipes?  ¿O el bus con el “lugar vip”? ¿El calor de la feria de Zaragoza, los paseos por Madrid, las salidas grupales a distintos lugares, el bar de cervezas de Bruselas, o el “boliche” de salsa en Badagoz?

Cada uno llegó con sus expectativas, y esas tres semanas aparte de todo lo humano, nos dio la oportunidad de conocer de primera mano cómo funcionan las instituciones y organizaciones que deciden muchos elementos que afectarán nuestro futuro. Cómo lo afectarán está en nuestras manos: podemos quedarnos quietos y callados, o podemos movernos, unirnos, “hacer ruido”, cómo se dice en mi país.

Desde el primer encuentro en el lobby del hotel, donde en círculo nos presentamos, nos conocimos, hasta las lágrimas de despedida en el mismo lugar. Todo suma. Cada charla, comentario, abrazo, risa, lágrima, broma. Todo suma.

Y aún las discrepancias suman. Tal vez la visión de un individuo no es compartida por todos. Es natural que suceda. Venimos todos de culturas distintas y tenemos personalidades distintas.

Pero en la discrepancia y variedad también se aprende. Y ahí está el centro que nos movió durante tres semanas y nos sigue empujando ahora. Todos tenemos visiones distintas, opiniones diferentes, perspectivas diversas. No por eso debemos dejar de conversar, de discutir, de charlar y de aprender.

Claramente hubo y hay en todo este proyecto que emprendimos una línea directriz: la integración. Y creo que no hay mejor ejemplo de ello durante esas tres semanas donde un grupo de 60 desconocidos convivieron casi las 24 horas del día y compartieron experiencias de vida, experiencias de viaje, que llevaron a forjar amistades perdurables.

Es natural y esperado que con el paso de tiempo las relaciones se enfríen, más cuando el contacto personal es escaso, y cuando la vida de cada uno sigue en su rutina habitual, que deja poco tiempo para otras cosas.

Mi experiencia personal, al menos, me ha llevado a pasar por ese momento varias veces. Y aprendí que todo tiene un ida y vuelta. Hoy estamos más alejados, mañana por alguna razón nos uniremos más que nunca.

Nos fuimos de España tristes de tener que separarnos. El día a día hace esa separación más aguda, y menos sentida. Pero las circunstancias se van a dar para que, al menos muchos, podamos encontrarnos de nuevo, podamos fortalecer nuestra amistad y nuestra integración, ya que el nodo central de lo que se logró en esas tres semanas sigue estando y hay que fortalecerlo aún más: es justamente la Conexión Iberoamérica.

Alexandra Hahn es Uruguaya, periodista, trabaja como editora de contenido periodístico de EL PAÍS digital y miembro de Conexión Iberoamérica.

Memorias – Darko Cotoras junio 9, 2009

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Iberoamérica está compuesta por países cuya historia y cultura es suficientemente similar como para facilitar el diálogo, pero a su vez suficientemente diferente como para enriquecer la interacción. Darko Cotoras, en su texto para “Memorias”, comparte su experiencia en el VII Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos.

Darko Cotoras

Aeropuerto de Barajas, Madrid. 11am. 29°C. Al mismo tiempo en Santiago de Chile eran las  5am y con probablemente menos de 10°C.  Todo en menos de 13 hrs… Tan repentino como el cambio de clima fue como llegué a este programa. A través de una beca de la Fundación Carolina participaría en el VII Programa de Jóvenes Líderes Iberoamericanos. Inicialmente no tenía muy claro en qué consistía. Sabía que habría charlas con políticos, empresarios y personajes del mundo de la cultura. Además, que visitaríamos lugares históricos como museos y edificios de estado. Pero, cómo eran los demás participantes, cuál era su edad, que expectativas tendrían o que tanto sabían ellos del programa, era para mí era una incógnita. En las horas previas a encontrarme con el grupo tenía una mezcla de ansiedad y curiosidad.

Llegué un par de horas antes que muchos de los demás participantes. Por ello salí a caminar. A mi regreso había cerca de 60 personas en el hall del hotel, la mayoría entre 22 y 24 años. Era claro que con ellos compartiría las siguientes 3 semanas. Mi primera impresión fue que parecían compañeros de la universidad. Este fue un buen comienzo. Luego, con el pasar de los días los iría conociendo y me daría cuenta que compartíamos las mismas expectativas y dudas. No solo eso, todos nos encontrábamos en una situación más o menos similar en los que respecta a estudios. Habíamos acabado recién la licenciatura y estábamos comenzando la siguiente etapa. Algunos en su primer trabajo, otros en la tesis de pregrado y los demás iniciando en magister o doctorado. Sin embargo, todos proveníamos de distintos países (de Chile éramos tres participantes). Un grupo de la península Ibérica, algunos de islas Caribeñas, otros Centroamericanos, unos cuantos más de países del Altiplano o de la selva Amazónica y nosotros del cono sur. Las realidades políticas, sociales y económicas de cada país eran en algunos casos radicalmente distintas. Además, las carreras que habíamos cursado eran muy diversas. Por ejemplo, ingeniería, derecho, medicina, estudios internacionales, turismo, biología, economía, diseño, mercadeo (marketing), entre muchas otras. No obstante, entre los países Iberoamericanos existe un acervo cultural que inmediatamente se evidencia en una serie de “lugares comunes” que facilitan enormemente la comunicación. Existen muchas similitudes que permiten una interacción muy natural, mas también hay diferencias que enriquecen mucho el intercambio.


Chile

Participantes Chilenos del programa en el Parlamento Europeo. De izquierda a derecha: Esteban Vera, Claudia Brito, Darko Cotoras

Ya con esta duda resuelta comenzaron las actividades propias del programa. Todas ellas ordenadas en un intensísimo y perfectamente organizado cronograma. Básicamente buscaban dar una panorámica general de diferentes aspectos de la realidad Española y Europea. Junto con promover integración entre los países Iberoamericanos.

Los mensajes que se podían rescatar de cada expositor eran tan diversos como los expositores mismos. Por ello resulta difícil sintetizarlos en unos pocos párrafos. Pero, me gustaría rescatar algo que en cierto sentido derribó uno de mis paradigmas escolares. Desde la educación básica, acto seguido a que alguien hablase de una forma fuera del canon estándar del lenguaje se citaba la RAE e indicaba la forma “correcta” de decirlo. Pero, estando en la RAE su subdirector nos transmite la idea de que el lenguaje era algo vivo que lo construían dinámicamente todos los pueblos hispano hablantes. La RAE más que autocráticamente dictar reglas busca rescatar la manera en la que efectivamente se habla en español. Ahora el clásico “Según la Real Academia de la lengua Española…”, para mí ha tomado otro sentido.

Además, de las charlas también hubo tiempo para conocer lugares históricos y turísticos. Así visitamos el centro histórico de Bruselas y Paris, ruinas romanas en Mérida, la ExpoZaragoza 2008, el castillo de San Jorge en Lisboa, por mencionar algunos.

Por lo intenso de la experiencia resulta difícil en el momento dimensionar lo que se está viviendo. Racionalmente crees que si puedes, pero la perspectiva de un par de semanas te demuestra lo contrario. Con la distancia del tiempo vas cayendo en la cuenta de un montón de cosas. Entre ellas la importancia del diálogo y la cooperación de países que vivimos en la misma región y conservamos una base cultural común.  En todo Iberoamérica hablamos principalmente dos idiomas, los cuales incluso se parecen mucho. Además, tenemos una historia común. No solo por las guerras o colaboraciones del pasado, sino que también por paralelismos en los procesos que nuestros pueblos han y están viviendo. Esto demuestra la importancia para el desarrollo de nuestros países del diálogo entre naciones y entre distintas ramas del conocimiento.

Darko Cotoras es Chileno, biólogo, estudiante de Magister en Ciencias Biológicas con mención en Ecología y Biología Evolutiva y miembro de la Conexión Iberoamérica.

Memorias – Marta Santos mayo 25, 2009

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Todos tenemos alguna historia o anécdota sobre nuestra participación en el programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos. De una forma u otra, las experiencias que tuvimos, contactos que hicimos o lecciones que aprendimos nos marcarán por mucho tiempo. Abriendo la sección “Memorias”, Marta Santos nos presenta su punto de vista sobre la importancia del programa en su vida.

Marta Santos

La historia de mi selección para el programa Jóvenes Líderes Iberoamericanos es casi increíble. Mientras terminaba mi licenciatura en Lisboa recibí un correo electrónico del rectorado de mi Universidad preguntándome si estaba interesada en participar en la selección. Es evidente que contesté que sí. Una semana antes del inicio del programa, recibí la gran noticia de que había sido seleccionada. Después de cuatro exámenes finales de carrera en sólo una semana, muchas expectativas, el nerviosismo y noches sin dormir, embarqué rumbo a lo desconocido (en ese momento todavía no sabía hablar español).

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Las tres semanas proporcionadas por la Fundación Carolina fueron inolvidables. Estoy segura que los años pasarán y seguiré siempre muy agradecida por esta experiencia. Nos fue permitido contactar con personas muy importantes del panorama económico, político y socio-cultural de Portugal, España y de la Unión Europea en general, a los cuales pudimos plantear todas nuestras inquietudes. Conocimos nuevos países, nuevas culturas, y cada día era vivido como una nueva y grande aventura. El abrir de nuevos horizontes, todo lo que aprendí, y los buenos amigos que gané fue lo que más me marcó.

Actualmente, aunque esta experiencia no tenga influido de manera directa en mi rumbo académico, ha cambiado mi modo de mirar al mundo y de entender Iberoamérica. Cada uno de nuestros países tiene calidades y recursos abundantes en áreas particulares y está, también, en nuestra mano hacer que todos cooperen. No porque seamos “líderes”, no significa que en lo personal me gusta mucho la palabra, pero porque somos jóvenes conscientes de nuestro papel en la sociedad y con ideas para cambiar el mundo es que alzo mi voz para decir; ¡ Adelante, Conexión!

Marta Santos es Portuguesa, física, estudiante de doctorado en Teoría de los Juegos y miembro de la Conexión Iberoamérica.